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Polizón Vouyer | Relato erótico | Al-Desnudo

rdsmas4 months ago6 min read

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Solitario, oyendo música para lidiar con su terrible dolor de muela, el pasajero del asiento 22P se sentó calladamente, minutos luego, la morena de ojos negros, pidió permiso para sentarse en el asiento de la ventana, él hizo a un lado sus piernas y ella se ubicó en su puesto.

En su vida se habían visto, pero quiso el destino que coincidiesen en el expreso con rumbo a Venezuela, se veía pese al cansancio una chispa de alegría por el retorno.

¿Mucho dolor? - ella preguntó.

Él sin dar mayor atención, asintió lentamente.

¿A que parte del país regresas? -insistió la morena.
Disculpa sí, me duele mucho la muela cordal, podríamos solo viajar en silencio.

Su orgullo de mujer se sintió herido, ella acostumbrada a ser acosada por hombres atractivos y exitosos, no entendía como no podía llamar la atención de este chico del camino.

No deberías tratar a las personas así -ella murmuró, respingando su perfilada nariz y clavó su mirada en la noche y la carretera.

El se retiro los audífonos, se volteó hacía la chica y se disculpó...

Lo siento ¿Sí? Fui un idiota, no debí responder así y prometo no volverlo a hacer, ¿Me perdonas?

Con sus dedos hizo un gesto de paz y luego le extendió su mano, presentándose,

Me llamo Ángel.

Apenas desviando la vista del camino, ella le estrechó la mano -me llamo luisa-. Hay vidas pasadas que parecen revivirse con un suave toque de manos, fue energía pura el cruce de miradas que tuvieron, un segundo intenso que pareció una eternidad.

¿De donde eres? -esta vez él tomó la iniciativa, sin soltar su mano.
Soy valenciana -ahogó una picara sonrisa y fijó su mirada en los ojos miel del chico que le devolvió la cortesía facial- ¿Qué hay de ti?
Soy de Aragua...

El dolor de muela le recordó su presencia al chico, haciéndole soltar la mano de la chica para llevarla instintivamente a su rostro. Ella no sabría decir, que la animó a su próximo movimiento pero colocó su mano, sobre la mano en el rostro del trigueño chico.

¿Vaya que duele tener juicio, eh? -se rió picaramente.

Él intentó seguir el juego de palabras, pero en verdad no lograba hacerlo.

Dicen que un beso libera endorfinas -Ella le miró sensualmente y el fijó sus ojos brillantes en los cafés que giraban en su mirada.

Magnetismo puro, e instintivo acerco sus rostros y como esos amores que no esperas, de repente,empezaron a besarse, suave al principio y subiendo de tono y acciones cada vez más. Sólo la química, limita el tiempo de coqueteo y te hace actuar, sin medir consecuencias.

Sea Dios o sea el diablo, sus lenguas, en la oscuridad del bus se conocieron, sus bocas se mordieron y sus alientos menta se ligaron. en una respiración agitada pero silente para no despertar sospechas de nadie.

Todos los pasajeros dormían, salvo ellos dos.


¿Ángel? No te conozco - soltó ella en un suspiro.
¿Que extraño? Siento que te conozco de siempre - respondió él sumido en la anestesia de sus besos.

La mano femenina se anidó en su cuello fornido, y la mano de ángel fue a parar al cielo de sus costillas. Todo se empezó a salir de control cuando ella sintió que la lengua del chico rozó su cuello y luego sopló lentamente sobre su piel, frío y calor, recorrió su espina dorsal.

Ella le tomó la mano y la colocó en su pecho, quería que él sintiese sus pezones erectos. Por su parte, él tomo la mano de la chica y la colocó en su hombría firme y perfectamente palpable sobre el pantalón, ella empezó a darle caricias, haciéndole escapar un ¡Oh! furtivo, seguido de unas risas cómplices .

Una nueva ronda de besos y latidos acelerados. Aprovechando el silencio, sólo cuarteado por la música romántica de ambiente para dormir, la hizo mojar con su boca, sus dedos índice y anular, luego con pericia, colándose en su pantalón, introdujo su dedo medio en ella, seguido del dedo índice, un mudo ¡Ah! de satisfacción antecedió los cortos pero acompasados movimientos de pelvis de la imponente morena, que cerró sus ojos para sentir con el alma el momento.

El joven dio una rápida mirada alrededor a ver si alguien los miraba, al percatarse que nadie lo hacía soltó su pantalón y bajo su cremallera, dejando al aire su depilada entrepierna, ella le miró a los ojos, luego su dura situación y empezó a darle una suave felación, con su chaqueta la ocultó para no ser descubierta y sintió los más exquisitos besos sobre sí.

La mano de la chica, jugueteó en el definido abdomen del chico, rozándole con sus perfectas uñas rosa. Ante un ruido en el asiento delantero, ella se incorporó rápidamente, dejando a cubierto la desnudez con la chaqueta azul. Para no dejarlo a medio camino, escabulló su mano bajo chaqueta y con variadas velocidades e intensidades, jugó con la virilidad de Ángel, que recostó su cabeza en el asiento , mordió sus labios y cerró fuertemente sus ojos.

Fue tal la pericia de la chica, que hizo mover al ritmo de sus manos la pelvis del pasajero del 22P, no pasó mucho rato, para hacer venir al muchacho, que dejo escapar un suspiro de reencuentro con la vida. Tras una ágil maniobra para limpiarse y abrochar su cierre, la miró y comentó, aún con su cabeza recostada del asiento:

A sido la mejor anestesia de mi vida.

Ella rió picara y se recostó de su pecho.

creo que deberíamos dormir, ya pronto amanecerá.

La abrazo, levantó su mejilla, dándole un beso tierno en los labios, ambos se durmieron.


Y yo, en asiento contiguo, escondido en la seguridad de mi pasamontañas y harto de deducir lo que en su pasión sentían, también dormí lo que restó del camino, lamentando no tener dolor de muela, ni una compañera con ese cuerpo y habilidades que me anestesiase.

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