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Aprendí Observando

caminantePosted for Everyone to comment on, 6 months ago6 min read

Muchacho -me abrazo- llórala un rato más y no vuelvas donde ella.

"En el futuro debes observar primero; luego, enamórate de una que abandone todo, todo, todo, para estar contigo. Lo demás, son utopías irreales"

El abuelo de la playa sin saber lo que hacía me introdujo en la sutil artesanía de la observancia. Una fría tarde lo encontré bebiendo café, observaba el ir y venir de las olas; sin saludar dijo: quizás el viento sea el responsable de su movimiento, o talvez una corriente interna marina.
¿Te has detenido a descifrar esas incógnitas? -No, le dije- apenas puedo leer y escribir. Mala cosa, -contesto- les falto a tus padres enseñarte a observar;
Escucha -dijo aquella vez- algunas madres guían para que el bebé succione de sus pechos la leche vital. Cuando el crío decide gatear y caminar, ellos -los padres- están pendientes a acompañar, luego lo enseñan para que coma sólo en una vasija. Pero, a veces les falta enseñar una lección de vital importancia; entrenar para observar con todos los sentidos, de ahí se obtiene la sabiduría.
Disculpé, -dije aquella vez- no entiendo ese lenguaje. Entonces respondió: anda, toma una hoja y un lápiz, escribe lo siguiente:

“Observa al mar caribe donde estamos; el día que vayas al gran océano,

pregúntale como nació, quién lo formo.
Pero, la vida y el socializar es la gran escuela, que educa los sentidos a:
Leer lo que dicen las miradas, escuchar lo que dice el llanto,
observar un corazón duro, también uno tierno, olfatear lo que dicen las expresiones de los rostros agrios,
acariciar unos pies cansados de tanto caminar, interpretar lo que te dicen unos ojos agotados.
Muchacho, -decía- discierne lo que expresan unos cabellos peinados o sin estilo;
todo lo anterior y mucho más está dentro del observar, observar con todos los sentidos es un entrenamiento, es un arte; observar el mover de las manos tiernas, o de aquellas agresivas,
Observar el ir y venir del viento; pero no lo persigas, pues es agotador saber dónde se forma o se deshace.
Observa la naturaleza a su alrededor, ve donde ella, da gracias porque sustenta, provee; sólo así comprenderás tus lágrimas de dolor o placer; agradecerás tus horas amargas o minutos de miel;
comprenderás tu abundancia y tu suerte”

Luego de un largo silencio… Vamos a la práctica, -dijo- ¿quieres escuchar un relato fantástico?
-Entonces me acomodé lo mejor que pude en una roca algo húmeda-

Cuenta una leyenda rural en américa, de un granjero llamado Taylor, fue conocido por su observancia a la integridad y firmeza por cumplir sus tratos comerciales, sobre todo cumplir su palabra.

Desde muchos años atrás acostumbraban él y el panadero a intercambiar una libra de mantequilla por una libra de pan. Sin embargo, cierta mañana el panadero entró en una sospecha de que la barra de mantequilla no pesaba lo acordado. Fue, consiguió otra balanza en el mercado de vegetales y carnes; cuál su sorpresa que sus temores se aclararon; la mantequilla pesaba menos de la libra. Inició a divulgar la mala voluntad de Taylor de no vender la medida exacta. Logró aliarse con varios testigos del sector ventas y servicios, y llevo a Taylor a los tribunales, acusándolo de fraude en las medidas.
Luego de las citaciones al acusado, a los testigos, y a la mala vibra que se formó en torno a Taylor; llegó el día del juicio.

El fiscal leyó el acta de acusación, y el posible cierre de su granja de venta al público, si resultase responsable de los cargos.
Luego del desfile de los testigos de observar la no coherencia en los gramos de la balanza acordados, y los reales de la mantequilla en mención; le llegó el turno al bueno de Taylor de hacer sus posibles descargos y defensa propia.
Señores del jurado, su señoría, - dijo- amigos presentes:

La balanza que usaron en el mercado está en lo cierto, no lo podría negar. Lo único real es que la transacción e intercambio con mi amigo el panadero, se hace con él tome y dame; me explico: cuando mi amigo el panadero me entrega la bolsa con el pan, la descanso en la balanza y pongo el pan como el padrón, entonces tomo el cuchillo y corto el trozo de mantequilla, observó, agrego, hasta que da punto de equilibrio. Esta balanza es antigua; por confianza con mi amigo, siempre lo he hecho así, no uso la balanza que marca los gramos; dependo del peso del pan recibido.

¡Ohhh, Santo Dios! toda la sala dijo al unísono; recostándose para atrás, y luego observando fijamente al acusador panadero.
El Panadero acusador luego del cambio de colores en su rostro y por terminar el largo silencio reinante, se puso de pie y dijo: “les ruego me disculpen, de inmediato retiraré los cargos”
El abuelo al terminar su relato, busco un libro negro que decía sagradas escrituras, señalo y pidió a su aprendiz que leyera:
“Si observas en una provincia la opresión de los pobres y la privación del derecho y la justicia, no te asombres por ello. Porque al alto lo vigila uno más alto, y hay alguien aún más alto que ellos. Pero siempre es provechoso para un país que el rey esté al servicio del campo” ₁
¿Ves cómo siempre hay uno más alto?
En este caso la conciencia colectiva de la región; pero si ellos fallaran en la justicia, los cielos tronaran y obrarán a favor de Taylor.
-Muchacho, eso es aprender a observar- y si rápido aprendes y actúas con bondad y consideración, tendrás todo lo que le pidas a los cielos, a la vida, a tu creador.

Para concluir:

Pasados algunos años, volví como era mi costumbre a donde mi mentor; esa ves, como buen adolescente -aún distraído- tenía un dolor profundo.
Cuénteme, ahora que pasa contigo -dijo-
Estábamos conversando con una joven de familia distinguida, bella, por cierto -exprese-
Sus padres están de acuerdo que iniciemos un noviazgo; pero ella prefiere andar con chico -jefe- de la pandilla del sector.
Oh, así es la cosa -abrió los ojos el abuelo-
Busco en sus cosas una revista y me mostró una imagen “parecida” la fuente era de una revista médica.
Muchacho -me abrazo- llórala un rato más y no vuelvas donde ella.
En el futuro debes observar primero; luego, enamórate de una que abandone todo, todo, todo, para estar contigo...
Todo lo demás son utopías irreales.

  • Nota:
    La referencia de algunos diálogos están en el libro Eclesiastés capítulo 5. El abuelo siempre compartió principios y enunciados, para él sagrados.
    -1- libro de Eclesiastés 5; 8-9

** Estas líneas son responsabilidad de Fernando Tellez: @fertellez_caminante
Para cualquier comentario escribir al correo:
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